Una vivienda, para que se pueda considerar como tal, ha de cumplir unos mínimos requisitos de habitabilidad y, entre otros, disponer de agua corriente, luz y vertido.
El Ayuntamiento, durante años, no ha cumplido con sus obligaciones y ha permitido la ocupación ilegal de numerosas cuevas que, por diversas circunstancias, iban quedando vacías.Si se tolera la ocupación de estos espacios, los nuevos vecinos van a proceder de forma inmediata a dotar a “su vivienda” de agua corriente y luz, pero no de vertido que es más costoso y complicado, provocando a medio y largo plazo, daños a los vecinos de los estratos inferiores de los cabezos. Todo ello va a generar también un aumento de la población marginal, ya de por sí muy numerosa en nuestro pueblo, dificultando cualquier proceso de integración en la sociedad y afectando de forma directa a la convivencia ciudadana.Si a todo esto, sumamos el desastroso estado en que se encuentra la red general de agua y vertido, entenderemos los innumerables problemas de filtraciones que han sufrido los vecinos de varias zonas de nuestro pueblo. En algunos casos han sido auténticas inundaciones con los consiguientes daños en las viviendas y vías públicas, recordemos que ha habido varios hundimientos de cuevas y calles. Los daños patrimoniales son cuantiosos, pero no olvidemos también los daños morales en ciudadanos que se han visto forzados a abandonar su casa de toda la vida y la de sus antepasados, amén de los perjuicios que para la salud supone el habitar en viviendas tan insalubres.Este es un problema que lleva “coleando” muchos años, desde principios de los noventa. La actitud de nuestros gobernantes ha sido irresponsable, primero ignorándolo –política del avestruz-, luego alegando dificultades económicas y cuando disponen de financiación, prefieren renovar el alumbrado público antes que la obsoleta red de agua y vertido.En esta legislatura se ha empezado a invertir en el problema de forma “tímida”, tras las movilizaciones de la coordinadora de afectados y la insistencia de CHA. Aun con todo no estamos satisfechos, siendo urgente la redacción y ejecución de un Plan Integral para los cabezos y zonas adyacentes que venimos reclamando desde el año 2003. Esperamos que los ciudadanos, ayudados por las nuevas farolas, vean con mayor claridad la realidad política epilense el próximo 27 de Mayo.
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